Blogofriki
28 November, 2007
¿Os gustó Arkham, el blog? Pues no dudéis en pasaros por Blogofriki, la mitad de la plantilla de Arkham os espera allí.
| Arkham |
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¿Os gustó Arkham, el blog? Pues no dudéis en pasaros por Blogofriki, la mitad de la plantilla de Arkham os espera allí.
El jueves pasado vi la última, y esperemos que no definitiva, encarnación fílmica de Superman en Superman vuelve, de Bryan Singer. Esperaba más, mucho más, de la que pensé que iba a ser la película del verano, la película que iba a convertir a mi superhéroe favorito en un icono aún mayor.
Me equivoqué.
Antes de que sigáis leyendo, habéis de saber que esta reseña contiene los inevitables spoilers. Si queréis ver la película y sois de los que no soportáis que os destripen las sorpresas (aunque francamente hay pocas en la cinta), no sigáis leyendo.
Bien, si seguís por aquí, vamos a ello. Voy a quitarme un peso de encima nada más empezar y es la inevitable comparación con la primera película de Superman, de Richard Donner en 1978. Y sí, es cierto, esta película es un justo homenaje (en ocasiones es prácticamente un remake) de aquella, la que dicen que es la mejor película de superhéroes jamás hecha. Y aquí es donde, para variar, debo desviarme de la opinión establecida y deciros que, en mi modesta opinión, el Superman de 1978 es una película ampliamente sobrevalorada. Pero me estoy adelantando.
Lo primero, lo positivo. En ambas películas, lo mejor con mucha diferencia con el resto de la producción, es el actor seleccionado para interpretar al héroe. Recuerdo que la película original tenía como frase publicitaria "¡Creerá que un hombre puede volar!" cuando, como según dice Peter David, la frase debería haber sido algo como "¡Creerá que un hombre puede engañar a todo el mundo con unas simples gafas!". El acierto de Christopher Reeve al interpretar a Superman era doble: por un lado la impresionante dignidad y gravitas que imprimía al personaje cuando llevaba capa y los calzoncillos por fuera (y coincideréis conmigo en que es algo difícil de hacer) y por el otro la torpeza y el despiste, tremendamente cálidos y humanos, al llevar gafas y traje. Brandon Routh es capaz de hacer casi lo mismo con el personaje, y tanto su Superman como su Clark Kent están muy bien medidos e interpretados. Claro que, como dijo Newton, Routh está a hombros de un gigante: Reeve marcó para siempre cómo debe interpretarse al Hombre de Acero en el cine. Si acaso tengo alguna queja en este sentido, es que Routh tiene un tinte irreal cada vez que se pone la capa, debido al filtrado de efectos especiales para aumentar su musculatura en esas tomas, eso cuando lo que vemos no es directamente un modelo digital. Y se nota.
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| Un (super) hombre de los de antes. | ¿A que parece un anuncio de Gillette? |
El resto de puntos a favor de la película son meramente técnicos: diseño de producción y vestuario, efectos visuales y demás. La banda sonora se limita a calcar directamente de la original de John Williams en los momentos cumbres y a pasar completamente desapercibida en el resto, así que bien. No creo que nos pudiéramos acostumbrar a un tema de Superman distinto, así que eso ha sido otro acierto.
Vamos con lo malo. Tengo dos quejas principalmente con Superman vuelve: el guión… y Lex Luthor.
El guión es básicamente soso: la principal amenaza para el planeta (bueno, para los Estados Unidos, pero ya sabemos que vienen a ser lo mismo) es que Lex Luthor, usando unos cristales que ha robado de la Fortaleza de la Soledad aprovechando que el dueño estaba de vacaciones va a construir terreno edificable enfrente de la costa Este y pretende hacerse rico vendiendo chalets. Como lo leéis. Dichos cristales, no se sabe bien ni cómo ni porqué, al contacto con la superficie de nuestro planeta tienen una reacción que los hace crecer como un soufflé. Armado con dicho conocimiento y los cristales, Luthor pretende (y consigue en parte) irse con un barco a algún punto del Atlántico Norte, echar un cristal al agua y ver cómo crece una nueva Atlántida en medio del océano. Como explica el propio Luthor, esto creará una gigantesca ola que se tragará la práctica totalidad de los Estados Unidos continentales, pero eso a él nole preocupa: piensa que en el nuevo terruño que ha construido podrá edificar viviendas de lujo para venderlas y hacerse (más) rico. Y digo yo, ¿a quién pretendía venderlas? Y digo yo, aún no habiendo Superman, ¿quién impide a la Sexta Flota que bombardee el terruño de Luthor hasta hacerlo plano? Y digo yo, si la principal ambición de Lex Luthor es vender chalets, ¿por qué no funda una inmobiliaria?
Al menos, en la película original, el plan de Luthor era mucha más claro: o me soltáis una cantidad ingente de pasta u os tiro chorrocientos megatones a la cabeza.
Luthor: ¿qué has hecho para merecerte semejante maltrato? En los tebeos, Luthor es un megalománo que se cree dueño de Metropólis hasta que un advenedizo inmigrante viene a quitarle su ciudad. Encima es todo lo que el propio Luthor no es: joven guapo y atlético. No es difícil imaginar a un Luthor adolescente y empollón siendo constantemente vejado por el capitán de fútbol de su instituto, coreado por las risas de las animadoras cuando humilla al raro de Luthor. No es difícil imaginar al Luthor adulto reviviendo esa figura torturadora en este alienígena alto, fuerte, guapo y popular. Alguien que es aquello que Luthor nunca podrá ser, no importa el dinero que tenga. Ese hombre, ese super hombre (que irónicamente no es un hombre) debe a toda costa ser eliminado. El sueño de Luthor antes de Superman es ser el dueño de Metrópolis, para empezar. El sueño de Luthor después de Superman es eliminarlo. A toda costa. No como paso previo a la consecución de algún estúpido plan inmobiliario, sino como fin en sí mismo.
Creo que existe una regla no escrita en el cine: el malo no debe ser al mismo tiempo el alivio cómico. No funciona, por eso muchos villanos tienen a su alrededor algún sidekick para que cumpla esas funciones. Sí, Gene Hackman tenía a su lado a Ned Beatty; pero eso no era un villano teniendo al lado a un compañero cómico que alivie la tensión de su villanía en el público: ésos eran Abbott y Costello. El único villando de la historia del cine que puede ser a la vez alivio cómico es también de tebeo: el Joker. Es el único caso en el que la combinación funciona. ¿Os imagináis a Darth Vader diciéndole chascarrillos al Emperador, o dando saltitos de alegría porque ha capturado a la escoria rebelde? Pues eso.
No sé de quién es la frase que dice que la medida de un hombre son sus enemigos. Si es cierto, pobre Superman fílmico.
Mi propuesta para una futura nueva entrega es que se continúe con los actores, pero que se olviden de la herencia de las películas anteriores (como tan acertadamente hizo Cristopher Nolan en Batman Begins, a ver si saco un rato para reseñar esa película, muy superior a ésta) y le hagan más caso al material de base, que no es la película de Richard Donner, sino los tebeos de Superman. De acuerdo que Donner quiso imprimir verosimilitud a la primera entrega pero, ya que estamos aceptando que el protagonista es un alienígena súper-poderoso, ¿por qué no puede haber otros? Un Doomsday, un Darkseid, un villano con peso y entidad, que haga pensar al público que Superman va a pasar un mal rato antes de hacerse con la inevitable victoria. Ya que no saben hacer bien a Luthor, que lo dejen tranquilo.
Al principio de la Segunda Guerra mundial, el 27 de febrero de 1940, se publicó un número de la revista Look en el que Superman, él solito, demolía parte de la Línea Sigfrido y llevaba a Hitler (y como de carambola, a Stalin) a comparecer delante de la Sociedad de Naciones. Las tres paginas escasas fueron expresamente realizadas para la revista, con guión de Jerry Siegel y dibujos de Joe Schuster.
Esto, claro, no le hizo mucha gracia al partido Nazi, que incluyó el siguiente artículo de réplica al cómic en su revista Das schwarze Korps de 25 de Abril del mismo año.
¡Jerry Siegel Ataca!
Jerry Siegel, un tipo física e intelectualmente circumcidado que tiene su cuartel general en Nueva York, es el inventor de una vistosa figura de apariencia impresionante, cuerpo poderoso y bañador rojo que posee la habilidad de volar por el espacio.
Este inventivo israelita bautizó a su placentera invención de cuerpo sobredesarrollado y mente subdesarrollada como "Superman". Ha publicitado profusamente el sentido de la justicia de Superman, bien pergeñado para que la juventud de América lo imite.
Como se puede ver, ¡no hay nada que los Saduceos no haría por dinero!
Jerry observó el mundo y vio cosas pasando en la distancia, algunas de las cuales lo alarmaron. Oyó hablar del despertar de Alemania, de la resurrección de Italia; en definitiva de un resurgir de los valores de hombría de Roma y Grecia. "Muy bien", pensó Jerry, y decidió importar la idea de esos valores masculinos y propagarlos entre los jóvenes americanos. Así nació este "Superman". En esta página le presentaremos con varios ejemplos particularmente extraños de sus actividades. Vemos a Superman, sin ningún sentido estratégico ni habilidad táctica, atacando la Línea Sigfrido en calzoncillos. Vemos a varios soldados alemanes en un búnker, que para recibir al invitado americano han tomado prestados viejos uniformes de un museo militar. Sus caras expresan a la vez desesperación y alegría. Vemos a esta maravilla musculada en una pose un tanto forzada, doblando los cañones de ametralladoras Krupp como si fueran spaghetti. "¡El cemento no puede detenerme!", grita en otra viñeta mientras revienta los techos de los búnkers como si fueran tomates pasados.
Sin embargo, su verdadera fuerza se muestra sobre todo al volar. Salta al aire para arrancar el motor de un avión alemán que lo sobrevuela. No obstante, como podemos ver en la siguiente viñeta, Superman ha cometido aparentemente un error, ya que parece haberse encontrado con un piloto judío. Ningún alemán diría lo que el piloto dice, una mala caracterización del gran lenguaje alemán cometida por un ignorante en la materia.
La triunfante viñeta final muestra a Superman, el vencedor de la muerte, aterrizado en la sede principal de la Sociedad de Naciones en Ginebra. Aunque las reglas de dicha organización probablemente prohíban que gente en traje de baño participe de sus debates, Superman ignora ésta así como todas las demás leyes de la física, la lógica y la vida en general. Trae consigo al maligno enemigo alemán junto con el soviético.
Bueno, deberíamos limitarnos a ignorar estas fantasías de Jerry Israel Siegel, pero hay un truco. Las arriesgadas hazañas de Superman son las de un escarabajo de Colorado. Trabaja en la oscuridad, en modos incomprensibles. Responde con un grito de "¡Fuerza! ¡Valor! ¡Justicia!" a las nobles expectativas de los niños americanos. Pero en lugar de utilizar la oportunidad de alientar esas virtudes realmente útiles; siembra el odio, la sospecha, el mal, la vagancia y la criminalidad en sus jóvenes corazones.
Jerry Siegellack apesta. ¡Qué lástima de juventud americana, que vive en un ambiente tan enrarecido y ni siquiera se da cuenta del veneno que respiran todos los días!
Aquí tenéis el artículo completo. Y aquí tenéis el número completo de la revista Look. Es curioso porque incluye un mini-artículo de cómo trabajaban Siegel y Schuster, con fotos. Gracias a Erklazer, de la lista de correo de Ciencia Ficción por hacerme llegar el artículo.
Sientiendo ya la cercanía del estreno, muérete del gusto, Grendel.
Portátil y pecera con chorizo y pan
Gracias, big guy
Si hace poco fallábamos en informar de la muerte de ese dibujante de dibujantes, ese grande entre los grandes llamado Alex Toth, hoy no quiero que se me pase un pequeño pero sentido homenaje a Tim Hildebrandt, el dibujante que junto a su hermano Greg formó los Hildebrandt Bros y que acaba de fallecer a los 67 años de edad.
El trabajo de los hermanos Hildebrandt es algo curioso. Hace ya unos años, una compañía discográfica publicitaba (y muy bien, debo añadir) un trabajo recopilatorio de un grupo llamado Crowded House con el lema Conoces más canciones de ellos de lo que crees, o algo así. Combatían el relativo desconocimiento del grupo por su nombre con el hecho de que varias de sus canciones eran muy conocidas.
Con los Hildebrandt pasa algo muy parecido. No son muy conocidos en este ambiente comiquero de lo más reciente, lo más nuevo; pero siempre han estado ahí. Y conoces más dibujos suyos de lo que podrías creer. Para muestra, un botón:
Haceros un favor y perder un rato en su página. Y no os perdáis su colección de pin-ups, de lo mejorcito que he visto en ese género concreto.
And I looked, and behold a pale horse: and his name that sat on him was Death, and Hell followed with him.
Feliz Día de la Bestia. Mañana nos vemos, seguro.
Actualizado a 08/06/2006.- Corregido un error de traducción (gracias, Rudy). Y de paso, constato que seguimos aquí. Vaya. Otro milenio será, entonces, señores catastrofistas. Ustedes no desesperen.
Ya ha llegado el día, la blogocosa está que arde, los Microciervos han cambiado el logo (señal de grandes portentos), en Technorati el palabro friki echa chispas, mi señora madre no se ha enterado de nada, claro; Matías Prats, tampoco… y no hay desfile, ni orgullo, ni ná.
Pero eso no es lo que me cabrea, no. Lo que me cabrea es que me he quedado sin Internet: mi router ha fenecido de un golpe de calor. Y el router que he comprado para sustituirlo es toda una obra de arte: es muy bonito, pero no sirve para nada.
Por lo tanto, no puedo presumir de pertenencia(s) friki(s), que pensaba hacerlo aunque no sea famoso como para que alguien me pase el meme. Ni falta que me hace: para hacer el memo, me basto y me sobro solito. No puedo subir fotos a Flickr con el tag friki, ni escribir en foros, ni hacer ninguna otra demostración colaborativa Web 2.0 de que los frikis, efectivamente, no salimos de nuestra habitación en casa de nuestros padres y lo que celebramos lo celebramos por Internet. Con dos cojones, sí señor.
Pero no pasa nada. Aunque sea con retraso, aunque sea con resaca, prometo fotos y frikadas variadas.
¿Qué pasa, que os creíais que los gays y las lesbianas iban a ser los únicos con Día del Orgullo? ¡¡Pues os equivocábais!!
Se declara (por una de estas cosas de Internet que no se sabe muy bien dónde empiezan… ni cómo acabarán) el próximo 25 de Mayo (y el mismo en sucesivos años, supongo) el DIA DEL ORGULLO FRIKI.
De momento no habrá desfile, pero se va a hacer un Pac-Man en vivo en Madrid y algunas tiendas colaborarán con descuentos y regalos chorras. Los de Ozú.es también se han apuntado al evento con un vídeo de lo más gracioso, que podéis ver aquí.
Hablando de espadas láser, que conste que yo puedo llevar la mía:
La pena es no poder llevar esta auténtica pasada, ya que no estará a la venta hasta Junio de este año. Arfs.
Tal que aquí. Es muy, muy bueno. Atentos al chiste del final. Sí, estoy un pelín obsesionado. Lo admito.
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