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V de Vendetta

18 April, 2006

Escrito por Grendel | Categorías: Reseñas, Adaptaciones a cine

Bueno, pues habrá que pasar de ser el único blog de tebeos que no comenta V de Vendetta a ser el único blog de tebeos con dos comentarios distintos de V de Vendetta. Impresionable que es uno.

Para la correcta lectura de esta reseña, os voy a pedir un pequeño esfuerzo, un ejercicio de imaginación. Imaginaos por un momento que no existe ese tebeo llamado V de Vendetta, creado por Alan Moore y David Lloyd. Imaginaos que el fin de semana pasado se estrenó una película original de los hermanos Wachowski llamada V de Vendetta.

Porque, oh Dios mío, voy a reseñar (al menos en la primera parte de la entrada) una película basada en material ajeno centrándome exclusivamente en la película, sin considerar de dónde sale ni si ha triunfado o fracasado en el empeño adaptativo. Voy a reseñar a la película en base a sus propios méritos. Y si me lo permitís, me van a importar tres leches las opiniones de cierto señor inglés y barbudo, creador de la obra original1 pero que, albricias, con la película que voy a reseñar no tuvo absolutamente nada que ver. Qué cosas.

Qué descaro el mío. Cuanta arrogancia.

Ya que hablamos de enfoques radicales, os diré en confianza que V de Vendetta es una película. Es cine. Y además es cine actual, para bien o para mal se ha hecho ahora en 2006; no es de la década de los 50, 60 o 70. No es John Ford, no es Truffaut, no es Bergman. Por lo tanto, el lenguaje visual de la película es todo lo actual que quiere (y mucho más contenido de lo que podríamos haber esperado) y sus métodos de publicidad y mercadotecnica son los acordes a los tiempos en que vivimos.

El párrafo anterior, patrocinado por Perogrullo, es algo que es muy claro y evidente para casi todos. Y digo casi por que algunos, a estas alturas, van y se rasgan las vestiduras porque una película utilice todos los medios a su alcance para promocionarse. O quizás sea porque no soportan ver trivializado o mercantilizado el concepto de revolución. Pues a buenas horas llegan.

Pero a lo mío, que me pierdo. V de Vendetta es una película radical; casi, casi subversiva, muy oportuna y tremendamente valiente. Y por supuesto que podría haber sido más radical, más subversiva (aunque creo que no más valiente) si fuera una película turca dirigida por un señor de bigotes muy querido por su madre y dos críticos franceses. Newsflash: esas películas no las ve nadie, salvo el director, su madre y los dos críticos franceses. Para bien o para mal, hoy El acorazado Potemkin sería un fracaso absoluto de taquilla.

Es una película radical. Todo lo radical que se puede ser, y un poco más, en los tiempos que corren. Por varias razones, y no todas tienen que ver con el argumento de la película. Por un lado, tenemos a un protagonista que es un terrorista, confeso e irredento. Es una persona que pone bombas en edificios públicos, importándole muy poco a quién se lleva por delante, para conseguir sus objetivos políticos. Oh, por supuesto que podemos maquillar la realidad y llamar a V un luchador por la libertad. Exactamente lo mismo que hacemos fuera de las películas: los miembros de la resistencia francesa fueron luchadores de la libertad, los de la irakí son terroristas. Los métodos son muy similares, al igual que la motivación y los objetivos, pero unos merecen un apodo y otros, otro. Como dijo Roosevelt: "Será un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta".

Hacer que el protagonista de una película mainstream norteamericana, en los tiempos que corren, sea un terrorista es ser radical, sí. Pero no sólo eso: teniendo en cuenta el nivel cultural medio de los asistentes al cine hoy en día (no hay más que oír los comentarios de los espectadores al final de cualquier película medianamente complicada, como por ejemplo ésta que nos ocupa o Memento); el parlamento de presentación de V es todo un alarde de virtuosismo. El hecho de que la película soslaye quién narices es realmente V, que sea lenta, que tiene dos peleas (contadas), que la mayor parte de su metraje consista en peroratas revolucionarias o tramas detectivescas, la alejan bastante del repetitivo esquema al que Hollywood nos está (mal)acostumbrando de un tiempo a esta parte. Pero hay un detalle que la aleja años-luz de dicho esquema y que la hacen una obra casi revolucionaria: el protagonista muere. No sólo muere, sino además muere sin haber cumplido su propósito. Sin saber realmente si va a conseguir volar el parlamento o no. Que le pregunten a Tom Cruise si esto es revolucionario en el cine actual norteamericano.

Es una película subversiva. Y vuelvo a incidir en lo anterior: por supuesto que podría haber sido mucho más subversiva, que podría ser mucho más panfletaria, que podría ser más cruda, descarnada y lo que queráis. Pero ante todo es una película norteamericana, que busca entretener a la mayor cantidad posible de gente (ergo, que la mayor cantidad posible de gente pase por taquilla); y por lo tanto tiene que realizar alguna concesión de cara a la galería. Pero el mensaje principal está más claro que el agua, y de diluido nada: El pueblo no debería temer a su gobierno, el gobierno debería temer a su pueblo. Ahí, en primera plana, como slogan de la película en la cartelería principal, nada menos. Imaginaos, si podéis, la Norteamérica de Bush, Cheney, Rumsfeld y Ashcroft inundada de carteles con semejante frasecita. Precisamente ellos, que han hecho del miedo su mayor arma.

Es una película oportuna y valiente precisamente por lo ya mentado. Porque, al igual que el cómic original era una crítica contra el establishment Tatcher en la Inglaterra de los ochenta (cosa que por cierto Jamie Delano hizo después más sutilmente con su Hellblazer); la película es un nada disimulado ataque a los Estados Unidos del Terror de Mr. Bush.

La vergonzante administración actual de los USA, que no ha sabido utilizar más argumento para perpetuarse en la poltrona que una quijotesca (por lo imaginaria, que no por lo gallarda) lucha contra el terrorismo internacional, ese coco, ese moderno hombre del saco que sólo sirve para asustar a tus contribuyentes y proporcionarte excusas delante de los mismos. ¿Quiero invadir un país (o dos, o tres) porque me sale de los escrotos? Los relaciono con los terroristas. ¿El paro y la inflación son los peores desde Carter? Subo el nivel de alerta en el Homeland Security y arreglado. ¿Quiero poner escuchas ilegales en las comunicaciones de la gente, sin necesidad de que un juez me dé permiso? Invoco a la Seguridad Nacional. Como mis conciudadanos están atemorizados, primero por un ataque real, y luego porque machaconamente les he ido repitiendo la posibilidad de más; piensan primero en su seguridad que en su libertad, sin acordarse de Benjamin Franklin2 y están dispuestos a ofrecer lo que haga falta a un gobierno con tal de que le proteja del coco que ese mismo gobierno ha estado alimentando. El mismo señor barbudo con bigote, creador original1, admitía años después de la primera publicación de V de Vendetta que fue un ingenuo al escribirla porque pensó que se podría sobrevivir a un ataque nuclear. Los Wachowski no han sido nada ingenuos al pensar que de una situación como la actual en Estados Unidos se puede llegar a un estado totalitario.

La película, cierto, tiene agujeros lógicos y defectos. En un estado policial, dos detectives aislados como único recurso para encontrar a un terrorista que ha demostrado que va muy en serio y que es muy peligroso, se antojan como muy escasos recursos de investigación. Pero en el tebeo original tampoco vemos mucho más. El asunto de las chorrocientas mil máscaras enviadas por mensajería también chirría que da gusto, y hubiera tenido mucho mejor arreglo (y mayor impacto) si hubieran sido fabricadas clandestinamente por las personas en vez de cómoda y uniformemente recibidas por correo. Por no mencionar el tema de los recursos necesarios para fabricar y enviar tal cantidad de máscaras, la libertad de correo en una dictadura como la mostrada, etc. Un programa como el emitido por el personaje de Stephen Fry, la parodia del Líder a ritmo de Benny Hill, no hubiese sobrevivido en antena más de dos minutos en una dictadura real. La pirueta final de involucrar al lugarteniente del Líder en la muerte del mismo es enrevesada, confusa, aunque tristemente necesaria si no quieres que (como en el cómic) al Líder se lo cargue Rose, personaje y subtrama eliminadas de la película por obvias razones de metraje. Etc.

Pero por otra parte, y aquí es donde debéis agarraos con fuerza a la silla, niños y niñas, hay momentos en los que… ¿Podré?

¿Me atreveré a decirlo?

Hay momentos en los que es mejor que el tebeo original.

Ya está. Ya he pecado. Soy un hereje.

Pero antes de que encendáis los mecheros para mandarme a la hoguera de la Inquisición Española, dejadme que me defienda un poco. En mi siempre modesta, seguramente errada y herética opinión, hay un personaje tan mejorado que parece nuevo y dos personajes que son simplemente mejores.

El personaje casi nuevo es el encarnado por Stephen Fry, Gordon Dietrich. En la obra original, parece que todos los súbditos del estado policial de Inglaterra están encantados con el nuevo orden, o son demasiado borreguiles como para plantarle cara o al menos intentar engañarlo. Que, en la película, V no sea el único resistente (aunque Gordon Dietrich no vaya por ahí poniendo bombas, cada uno resiste como puede) es un punto a favor del film. ¿Es la intención de los Wachowski representar mediante Dietrich a la opción de resistencia dialogada (¿como trasunto del Partido Demócrata, quizás?) como opción esencialmente inútil a la hora de combatir a un estado totalitario, abogando firmemente por la resistencia armada representada por V? Pues sinceramente, no lo sé. En todo caso, se agradece el detalle de su presencia. Es un personaje que resume, con su fina ironía mezclada con una voluntad de hierro y digna ausencia de miedo, lo mejor del pueblo inglés, al socaire de la resignada, flemática pero férrea resistencia que demostraron durante los bombardeos nazis en la Segunda Guerra Mundial.

El segundo personaje mejorado es ni más ni menos que Evey. Evey, en el original, es constantemente una niña pánfila que siempre ha necesitado una figura paterna, hasta que en las últimas páginas y completamente empujada por las circunstancias decide, por fin, erigirse como dueña de su propio destino… emulando y sustituyendo a su última figura paterna. Completamente a remolque de la acción en todo momento, es sólo al final cuando la vemos tomar dos decisiones conscientes e independientes: respetar el anonimato de V y finalmente, aceptar su manto.

La Evey de la película es radicalmente distinta: es una persona independiente de V, una persona que ha sido traumatizada por presenciar la muerte de sus padres a temprana edad pero que no ha sido anulada por dicho trauma; una persona adulta capaz de tomar sus propias decisiones y de vivir con ellas. Una persona que se atreve a contradecir a su progenitor, a discutir con él y a refutarle con convicción, pese a que sabemos en todo momento que V es superior intelectualmente. Alguien que, libremente, decide abandonar a V como respuesta a su tortura: acepta la tortura y el lavado de cerebro de V como algo necesario, y lo agradece… en sus propios términos. Necesita un tiempo para meditarlo, aceptarlo y aceptarse a sí misma como la nueva y mejorada Evey. Y cuando regresa con V, lo hace cuando ella quiere, no empujada por las circunstancias.

Un tercer punto a favor de la Evey de la película es algo que a mí mismo no me convencía demasiado nada más terminar de ver la película: la historia de amor. Yo tampoco comprendo la necesidad hollywoodiense de meter con calzador una historia de amor más o menos prominente en (casi) todas sus historias y, francamente, en esta parecía sobrar en todo momento. A pesar de que, en el original, V y Evey se declaran mutuamente su amor al menos un par de veces, parece que el amor de Evey por V no es ni más ni menos que un nada disimulado complejo de Elektra; mientras que el de V por Evey no pasa de ser algo puramente fraternal.

En la película el amor entre ambos es, aparentemente, mucho menos complicado a nivel psicológico. V está enamorado de Evey y parece que ésta le corresponde. Es otro de los pasos diseñados arteramente por los Wachowsky para humanizar al personaje: en el tebeo, V cumple únicamente el papel de Pygmalión con Evey, moldeándola fríamente para que llegado el momento ésta tome, libremente (¿seguro?), la decisión de reemplazarlo. V, aunque también Pygmalión en la adaptación fílmica, es más decididamente Fantasma de la Ópera. ¿Pero acaso no es una respuesta normal? ¿No es normal que una persona que vive sola, consumida por el rencor de la venganza y que obviamente sufre y se avergüenza de sus quemaduras se enamore del único contacto humano que tiene? ¿No es normal que magnifique en el recuerdo a la persona que ha empezado a respetar, quizás a amar, cuando esa persona se marcha de su lado? ¿No es normal que sufra y se culpe porque esa persona se ha marchado de su lado porque, aunque la intención fuera buena, la ha torturado? ¿No es normal que, al verla volver, abrigue la esperanza de que quizás ella también lo ame, a pesar de todo?

El V del tebeo es algo más que un hombre: es un mito, una idea, un arquetipo, un superhéroe. Nietzsche y Thoreau en un sólo hombre. Uno se puede enamorar de una idea, pero ésta no te va a devolver las atenciones. El V de la película es, al final, un hombre. Un hombre extraordinario, pero un hombre al fin y al cabo, tan capaz de la venganza más fría como del amor más apasionado, un V capaz de crecimiento, de cambio. El V del tebeo no tiene ninguna utilidad una vez cumplida su misión, que consiste simplemente en tomarse su venganza y derrocar al gobierno. El propio Moore reconoce este hecho cuando mata al personaje y entrega el futuro de esa sociedad a alguien más templado, menos extremo, como Evey y el resto de los supervivientes: simples seres humanos. El V de la película, en cambio, hubiera podido tomar parte perfectamente de los cambios necesarios después de derrocado al gobierno, porque ha demostrado que es capaz de cambiar.

Y creo que una vez dicho esto, ya puedo decir cuál considero que es el tercer personaje mejorado por la película: el propio V. Y con esto la herejía es total.

Resumiendo y aclarando: no, no creo que la película sea mejor que el tebeo. Considero que el tebeo es más completo explicando muchos puntos y cerrando muchos agujeros que la película, por obvias necesidades de metraje (es una película, no una miniserie de la HBO de diez capítulos), obvia o se salta. Y, obviamente, el tebeo es el material original. Pero la película me ha parecido una más que digna adaptación, que realza e incluso mejora el original.

Y, fervientemente creo que en lugar de rasgarnos las vestiduras deberíamos alegrarnos de esfuerzos como el realizado por los Wachowsky: no han convertido V en una simple franquicia vendedora de muñequitos, ha respetado y mucho el material original y han presentado un producto digno, que respeta la esencia de las ideas que Moore puso en esa obra de arte conocida como V de Vendetta. Con que sólo uno de los espectadores de V se compre el tebeo, y se lo lea, y le haga pensar, yo me daría por satisfecho.



1.- A pesar que la descripción se ajusta no, no estoy hablando de Dios. Me refiero a Alan Moore. Y no, no son lo mismo.
2.- Quien sacrifica sus libertades esenciales en aras de una seguridad temporal, no merece ni libertad ni seguridad.
NOTA.- No quiero terminar esta reseña sin hacer una mención especial a Armando Carreras, el designado para doblar a Hugo Weaving en esta película. No la he visto en versión original aún, y por lo poco que suena en el trailer me ha parecido un trabajo excelente de Hugo Weaving,… pero el trabajo de Armando Carreras y del resto del equipo (por no mencionar a los traductores) me ha parecido sencillamente excepcional, a pesar de las dudas previas que algunos abrigaban. Esto es España. Quejarse es gratis.

9 Comentarios »

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  1. J.A. (Palomares), si te lees este artículo entero te subo la nota.

    Comment by Gellar — 18 April, 2006 @ 20:35

  2. Me lo he leído entero esta mañana, pero hasta ahora no había encontrado fuerzas para comentarlo.
    Bueno, en primer lugar, muy hábil la crítica, bien llevada, muy inteligente. Me ha hecho gracia que pidieras que nos olvidáramos del tebeo porque la crítica iba a ser sobre la película en sí misma… y tras dos párrafos te lanzaras a una comparación entre ambas y en qué había mejorado la película al cómic.
    Supongo que es casi inevitable.
    Bueno, como no he visto la peli no puedo entrar en detalles, así que voy a hablar en genérico y a ciegas -una especialidad mía, a ver si me descubre la COPE. Sin duda es una película valiente en los tiempos que corren, y audaz y tal y si no hay peleas no será muy habitual en Hollywood. Pero responda a la pregunta que le ha hecho el fiscarl, por favor:

    ¿Es una buena película o no?

    Y no hablo de qué tal está adaptado el tebeo, sino si funciona como historia, si está bien estructurada, si es creíble, si es emocionante, si la recomendarías como película, si de verdad no existiera V de Vendetta de Alan Moore y David Lloyd.
    Los errores lógicos que mencionas me parecen sin mucha importancia, la verdad. Supongo que los mentideros tebeísticos arden por esas cosas y porque la daga de V es plana cuando en el tebeo es cilíndrica.
    Me preocupan más los personajes mejorados, porque, a falta, ya digo, de ver la peli, opinando en abstracto, con las pistas que me dais, no creo que mejoren.
    En mi opinión la gran fuerza de Evey -en el tebeo- es precisamente que es una pánfila, que no tiene voluntad, que es sugestionada, que es obligada finalmente a tomar una decisión ya prefijada por V. No creo que en realidad Evey tenga otra opción en el tebeo que tomar la máscara y continuar la lucha, y eso es lo que mola del tebeo, que V en el fondo está actuando como el Líder, dirigiendo la revolución de la misma manera tortuosa que habría empleado el Líder, y usando a un títere, Evey, para encarnar una idea. Si Evey es independiente, una mujer fuerte, una personalidad marcada -en la película- me parece que se debilita la relación profeta-discípulo entre ambos, basada en la fe; si Evey toma una decisión razonada entonces justifica la acción de V y ella misma se convierte en V. Lo interesante del tebeo, para mí,
    es que Evey no se ha convertido en V, sino que la han convertido en un instrumento ciego de V, aun cuando parezca recoger su herencia. Porque ella no tiene voluntad, sólo seguirá la senda marcada por el profeta. Me gusta cómo se insinúa la inevitabilidad de la elección de Evey; algo hay de tragedia griega, en el sentido de que no podemos luchar contra el Destino que se ha elegido para nosotros.
    Y por la misma razón creo que humanizar a V enturbia más que ayudar; V es una fuerza colosal en el tebeo, implacable y amoral, que usa a Evey para sus propósitos. Si se enamora y sufre y si le pinchan le sale sangre deja de tener esa fuerza primitiva porque deja de ser un mito, la personificación de una idea, para ser un simple loco.
    Claro que es una cuestión de elección, de cómo ver a los personajes. Yo creo que prefiero la manera de afrontar los personajes del tebeo, me parecen más estimulantes; lo toro me parece más, bueno, hollywoodiense, más visto, más habitual.
    Me han entrado ganas de ir al cine, ya ves.

    Comment by José Antonio Palomares — 19 April, 2006 @ 16:27

  3. Por cierto, está bien lo que has dicho del doblaje. Yo defiendo habitualmente los doblajes que se hacen en España, porque, generalmente, en España se dobla muy bien. Sí, no me mires así, se dobla muy bien. En muchos casos mejorando el original. Sí. Como Sylvester Stallone, por ejemplo. Como Mel Gibson, por ejemplo.
    Lo del foro que ataca a Armando Carreras parece una pelea de primadonnas ofendidas porque alguna rencilla pasada o ganas de amargarse la vida, la verdad.

    Comment by José Antonio Palomares — 19 April, 2006 @ 16:30

  4. Das en el clavo, Palomares, once again. Por un lado, yo también estoy de acuerdo contigo en que los dobladores españoles mejoran la voz de los originales. Jesús, si Clint Eastwood tuviera una voz como la de Constantino Romero, no habría tenido que emigrar jamás a España a hacer spaghetti,… y eso que salimos ganando todos.
    Aunque a todo es acostumbrarse: al principio pensaba que la voz de Bruce Willis es horrible, que Ramón Langa es el que le daba esa personalidad,… pero su voz original, una vez que te acostumbras, tiene su punto (por no mencionar el hecho de que es un ex-ce-len-te cantante de Blues). Por el otro lado, el mundo del doblaje en este puñetero país es un coto cerrado y endogámico de primas donnas envidiosas y frágiles, nepotismos galopantes y baronías inatacables. Lo sé de buena fuente: tengo dos amigos que intentaron entrar en épocas distintas y por medios diferentes y uno es vigilante de seguridad y el otro sólo ha conseguido doblar videojuegos.

    Comment by Grendel — 19 April, 2006 @ 18:05

  5. #2.- En cuanto a tu pregunta, sí, creo que es una buena película. No es Ciudadano Kane, ni Mystic River, pero sinceramente creo que es una buena película. Y, desde luego, no es Matrix; que no es ni más ni menos que uno de los mejores elogios que se le podrían hacer: ¿cuántos ejemplos conocemos de directores, y de cantantes, y de escritores, que una vez que encuentran la fórmula ya no saben más que autoperpetuarse a base de repetirla? Recuerdo perfectamente que al terminar de ver Matrix: Revolutions pensé en por dónde iban a salir los Wachowsky después de aquello, después de una trilogía que para bien o para mal ha sentado escuela en el cine moderno. Pues han salido con algo lo bastante diferente como para, yo al menos, sentirme satisfecho. Creo que tenemos hermanos Wachowsky para rato.

    Comment by Grendel — 19 April, 2006 @ 18:09

  6. Grendel, analizar la película sin tener en cuenta el tebeo, si lo has leído antes, es imposible. De hecho, tú mismo lo tienes en cuenta constantemente en tu pos. Para comparar qué personajes te parecen mejor desarrollados que en el cómic, o para comparar la relación entre V y Evey.

    Y no, no creo que la película respete la esencia del tebeo. Lo cual tampoco es para rasgarse las vestiduras, como tú dices. Pero si no me ha gustado, qué le voy a hacer.

    La película es otra cosa, y habla de otras cosas. Cambiar la relación entre Evey y V no es algo sin importancia sino todo lo contrario (me refiero a lo del amoll), lo mismo que hacer desaparecer todo -absolutamente todo- sobre el asunto de la anarquía, que es un tema clave en el tebeo. PEro clave, clave.

    Por cierto, te he enlazado en lo de la revolución llega a Japón.

    Comment by JCP — 19 April, 2006 @ 19:41

  7. Una película primero tiene que llegar a la gente, y después, si se tercia, mandar un mensaje. Quedarse en lo segundo no es hacer una película sino un panfleto audiovisual. V de Vendeta consigue ambas cosas sobradamente, funciona como película y funciona como vehículo de un mensaje. Sinceramente me impresionó y salí contento de que se pueda hacer una película con semejante argumento. Tu reseña es magnífica, estaba pensando en hacer la mía en mi blog, pero creo que como mucho enlazaré la tuya. Por cierto, que he dado con el de casualidad, ya te cogeré… ;-)

    Comment by enhiro — 26 April, 2006 @ 07:18

  8. V de venganza es una de las mejores adaptaciones vistas, puedes comentar sobre Devilman tambien es buena ok bye,.la trama de V es muy excepcional…

    Comment by mym — 7 July, 2008 @ 23:53

  9. Hola!!, me pareció muy acertado e interesante tu comentario sobre las adaptaciones al cine, sabes? yo comienzo apenas
    con esto de los blogs y tengo un podcast en el que precisamente hablo sobre los libros que se llevan a la pantalla grande,
    lo puedes checar en http://adaptacionescine.blogspot.com me encantaría que pudieramos intercambiar link y que siguieramos
    teniendo contacto e intercambiando opiniones, ok? saludos!
    Fatima.

    Comment by Fatima Valora — 18 May, 2009 @ 04:45

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