Ya ha llegado el día, la blogocosa está que arde, los Microciervos han cambiado el logo (señal de grandes portentos), en Technorati el palabro friki echa chispas, mi señora madre no se ha enterado de nada, claro; Matías Prats, tampoco… y no hay desfile, ni orgullo, ni ná.
Pero eso no es lo que me cabrea, no. Lo que me cabrea es que me he quedado sin Internet: mi router ha fenecido de un golpe de calor. Y el router que he comprado para sustituirlo es toda una obra de arte: es muy bonito, pero no sirve para nada.
Por lo tanto, no puedo presumir de pertenencia(s) friki(s), que pensaba hacerlo aunque no sea famoso como para que alguien me pase el meme. Ni falta que me hace: para hacer el memo, me basto y me sobro solito. No puedo subir fotos a Flickr con el tag friki, ni escribir en foros, ni hacer ninguna otra demostración colaborativa Web 2.0 de que los frikis, efectivamente, no salimos de nuestra habitación en casa de nuestros padres y lo que celebramos lo celebramos por Internet. Con dos cojones, sí señor.
Pero no pasa nada. Aunque sea con retraso, aunque sea con resaca, prometo fotos y frikadas variadas.



