Arkham (c) Norm Breyfogle


Pues para esto, haberte quedado en casa

15 July, 2006

Escrito por Grendel | Categorías: Reseñas, Adaptaciones a cine

El jueves pasado vi la última, y esperemos que no definitiva, encarnación fílmica de Superman en Superman vuelve, de Bryan Singer. Esperaba más, mucho más, de la que pensé que iba a ser la película del verano, la película que iba a convertir a mi superhéroe favorito en un icono aún mayor.

Me equivoqué.

Antes de que sigáis leyendo, habéis de saber que esta reseña contiene los inevitables spoilers. Si queréis ver la película y sois de los que no soportáis que os destripen las sorpresas (aunque francamente hay pocas en la cinta), no sigáis leyendo.

Bien, si seguís por aquí, vamos a ello. Voy a quitarme un peso de encima nada más empezar y es la inevitable comparación con la primera película de Superman, de Richard Donner en 1978. Y sí, es cierto, esta película es un justo homenaje (en ocasiones es prácticamente un remake) de aquella, la que dicen que es la mejor película de superhéroes jamás hecha. Y aquí es donde, para variar, debo desviarme de la opinión establecida y deciros que, en mi modesta opinión, el Superman de 1978 es una película ampliamente sobrevalorada. Pero me estoy adelantando.

Lo primero, lo positivo. En ambas películas, lo mejor con mucha diferencia con el resto de la producción, es el actor seleccionado para interpretar al héroe. Recuerdo que la película original tenía como frase publicitaria "¡Creerá que un hombre puede volar!" cuando, como según dice Peter David, la frase debería haber sido algo como "¡Creerá que un hombre puede engañar a todo el mundo con unas simples gafas!". El acierto de Christopher Reeve al interpretar a Superman era doble: por un lado la impresionante dignidad y gravitas que imprimía al personaje cuando llevaba capa y los calzoncillos por fuera (y coincideréis conmigo en que es algo difícil de hacer) y por el otro la torpeza y el despiste, tremendamente cálidos y humanos, al llevar gafas y traje. Brandon Routh es capaz de hacer casi lo mismo con el personaje, y tanto su Superman como su Clark Kent están muy bien medidos e interpretados. Claro que, como dijo Newton, Routh está a hombros de un gigante: Reeve marcó para siempre cómo debe interpretarse al Hombre de Acero en el cine. Si acaso tengo alguna queja en este sentido, es que Routh tiene un tinte irreal cada vez que se pone la capa, debido al filtrado de efectos especiales para aumentar su musculatura en esas tomas, eso cuando lo que vemos no es directamente un modelo digital. Y se nota.

Christopher Reeve Brandon Routh
Un (super) hombre de los de antes. ¿A que parece un anuncio de Gillette?

El resto de puntos a favor de la película son meramente técnicos: diseño de producción y vestuario, efectos visuales y demás. La banda sonora se limita a calcar directamente de la original de John Williams en los momentos cumbres y a pasar completamente desapercibida en el resto, así que bien. No creo que nos pudiéramos acostumbrar a un tema de Superman distinto, así que eso ha sido otro acierto.

Vamos con lo malo. Tengo dos quejas principalmente con Superman vuelve: el guión… y Lex Luthor.

El guión es básicamente soso: la principal amenaza para el planeta (bueno, para los Estados Unidos, pero ya sabemos que vienen a ser lo mismo) es que Lex Luthor, usando unos cristales que ha robado de la Fortaleza de la Soledad aprovechando que el dueño estaba de vacaciones va a construir terreno edificable enfrente de la costa Este y pretende hacerse rico vendiendo chalets. Como lo leéis. Dichos cristales, no se sabe bien ni cómo ni porqué, al contacto con la superficie de nuestro planeta tienen una reacción que los hace crecer como un soufflé. Armado con dicho conocimiento y los cristales, Luthor pretende (y consigue en parte) irse con un barco a algún punto del Atlántico Norte, echar un cristal al agua y ver cómo crece una nueva Atlántida en medio del océano. Como explica el propio Luthor, esto creará una gigantesca ola que se tragará la práctica totalidad de los Estados Unidos continentales, pero eso a él nole preocupa: piensa que en el nuevo terruño que ha construido podrá edificar viviendas de lujo para venderlas y hacerse (más) rico. Y digo yo, ¿a quién pretendía venderlas? Y digo yo, aún no habiendo Superman, ¿quién impide a la Sexta Flota que bombardee el terruño de Luthor hasta hacerlo plano? Y digo yo, si la principal ambición de Lex Luthor es vender chalets, ¿por qué no funda una inmobiliaria?
Al menos, en la película original, el plan de Luthor era mucha más claro: o me soltáis una cantidad ingente de pasta u os tiro chorrocientos megatones a la cabeza.

Luthor: ¿qué has hecho para merecerte semejante maltrato? En los tebeos, Luthor es un megalománo que se cree dueño de Metropólis hasta que un advenedizo inmigrante viene a quitarle su ciudad. Encima es todo lo que el propio Luthor no es: joven guapo y atlético. No es difícil imaginar a un Luthor adolescente y empollón siendo constantemente vejado por el capitán de fútbol de su instituto, coreado por las risas de las animadoras cuando humilla al raro de Luthor. No es difícil imaginar al Luthor adulto reviviendo esa figura torturadora en este alienígena alto, fuerte, guapo y popular. Alguien que es aquello que Luthor nunca podrá ser, no importa el dinero que tenga. Ese hombre, ese super hombre (que irónicamente no es un hombre) debe a toda costa ser eliminado. El sueño de Luthor antes de Superman es ser el dueño de Metrópolis, para empezar. El sueño de Luthor después de Superman es eliminarlo. A toda costa. No como paso previo a la consecución de algún estúpido plan inmobiliario, sino como fin en sí mismo.

Creo que existe una regla no escrita en el cine: el malo no debe ser al mismo tiempo el alivio cómico. No funciona, por eso muchos villanos tienen a su alrededor algún sidekick para que cumpla esas funciones. Sí, Gene Hackman tenía a su lado a Ned Beatty; pero eso no era un villano teniendo al lado a un compañero cómico que alivie la tensión de su villanía en el público: ésos eran Abbott y Costello. El único villando de la historia del cine que puede ser a la vez alivio cómico es también de tebeo: el Joker. Es el único caso en el que la combinación funciona. ¿Os imagináis a Darth Vader diciéndole chascarrillos al Emperador, o dando saltitos de alegría porque ha capturado a la escoria rebelde? Pues eso.

No sé de quién es la frase que dice que la medida de un hombre son sus enemigos. Si es cierto, pobre Superman fílmico.

Mi propuesta para una futura nueva entrega es que se continúe con los actores, pero que se olviden de la herencia de las películas anteriores (como tan acertadamente hizo Cristopher Nolan en Batman Begins, a ver si saco un rato para reseñar esa película, muy superior a ésta) y le hagan más caso al material de base, que no es la película de Richard Donner, sino los tebeos de Superman. De acuerdo que Donner quiso imprimir verosimilitud a la primera entrega pero, ya que estamos aceptando que el protagonista es un alienígena súper-poderoso, ¿por qué no puede haber otros? Un Doomsday, un Darkseid, un villano con peso y entidad, que haga pensar al público que Superman va a pasar un mal rato antes de hacerse con la inevitable victoria. Ya que no saben hacer bien a Luthor, que lo dejen tranquilo.

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